LOS BALNEARIOS DE ARAGON ESTAN DE MODA

 

Los balnearios de Aragón están de nuevo de moda. Y no lo está en la misma forma en que ya lo hicieron en siglo XIX, en que la alta sociedad pasaba largas temporadas en los balnearios aragoneses buscando salud y descanso. El estilo de vida del ciudadano del siglo XXI, víctima del trepidante ritmo de vida y de la feroz competitividad, sufre trastornos físicos y psíquicos que le obligan a realizar curas de salud para restablecer su estado físico y anímico.

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NUEVOS MERCADOS, NUEVAS INVERSIONES E INSTALACIONES

 

Desde los años 80 se aprecian importantes cambios en las estaciones termales aragonesas: nuevos perfiles de clientes y mercados, importantes inversiones para modernizar las instalaciones termales y hoteles, apertura de los balnearios todo el año, etc.. El resultado, una industria balnearia puntera en España, Aragón es la segunda comunidad en número de balnearios y una gran variedad en oferta termal. Balnearios con niños

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RECUPERAR EL EQUILIBRIO FISICO Y EMOCIONAL


 

Balnearios baratos. La estresante vida en las grandes ciudades, el cansancio del turismo de sol y playa, la consolidación de los movimientos ecologistas, una nueva cultura del ocio, el culto a la imagen y la potenciación de nuevas modas, el retorno a una naturaleza que se creía perdida… todo se confabula para que la recuperación balnearia sea posible. Triunfa la filosofía que pretende recuperar el ideal naturista de tiempos pasados y, eliminando fármacos, lograr la regeneración por otros medios.

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TRATAMIENTOS TERMALES Y AGUAS MINERO-MEDICINALES


 

Aguas termales. Los balnearios se configuran como un lugar que permitirá superar el estrés y la tensión psicológica que la vida moderna nos impone. Todo ello contribuye notablemente al desarrollo de un turismo denominado de salud y que se centra en los establecimientos termales. El tratamiento termal puede cumplir cuatro objetivos terapéuticos: la recuperación de las enfermedades, la prevención de las mismas, el mantenimiento o puesta en forma, y el bienestar físico y psíquico

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Normalmente, entre los no especialistas existe una gran confusión en utilizar los términos Hidrología Médica (HM) e Hidroterapia (HTP) o confundir técnicas y tecnologías balneoterápicas o crenoterápicas con hidroterápicas.

La diferencia es muy sencilla pero esencial: cuando estamos recibiendo un tratamiento balneario, además de utilizar técnicas basadas en los efectos mecánicos y térmicos, que se pueden conseguir también con la HTP, también se está produciendo una absorción de los componentes minero-medicinales de las aguas (transmineralización), hecho que con la HTP no puede existir, al no disponer de los mismos.

Cuando aplicamos un baño de burbujas o una ducha en el baño de nuestra casa, estamos realizando hidroterapia, mientras que en la balneoterapia o crenoterapia en un balneario, además, se produce la transmineralización de los componentes a nuestro organismo.

En los «spas urbanos», mal llamados «balnearios urbanos», sólo se puede recibir HTP y nunca se producirá una absorción de componentes minero-medicinales, al no disponer sus aguas de los mismos. Con el agravante que las aguas en piscina, jacuzzis, etc., que se reciben, a diferencia de lo que ocurre en los balnearios, son aguas utilizadas por muchos usuarios, que por regla general suelen permanecer en los compartimentos por períodos superiores a los seis meses o un año y son tratadas con bromo (elemento muy contaminante) u otros componentes o técnicas desinfectantes.

Debe quedar bien claro que en los balnearios sólo hay AMM y son los únicos centros sanitarios, así calificados, que renuevan, de forma continua, el agua de sus instalaciones y donde se puede beneficiar de la absorción de componentes orgánicos disueltos en sus aguas. Normalmente, las bañeras de agua durmiente suelen tener una capacidad de unos cuatrocientos litros que, tras un único uso, son renovados en su totalidad, limpiando y desinfectando la bañera, en vacío, tras su utilización.

Lo mismo ocurre en otras instalaciones y equipamientos. Se puede decir abiertamente que la mayor riqueza de los balnearios es el gran aforo de sus aguas y la limpieza constante y descontaminación de las mismas.

Estas ventajas, que sólo se pueden obtener en los balnearios, en parte son debidas a su legislación específica, que les autoriza a no ser tratados con ningún otro compuesto, como cloro, bromo, etc., ya que en caso contrario perderían su potencialidad terapéutica (correspondiente a la absorción de componentes minero-medicinales), aunque se mantendrían los efectos terapéuticos conseguidos por la termoterapia y mecanoterapia, que se pueden conseguir en el agua per se.

En realidad, los llamados spas urbanos o balnearios urbanos deberían llamarse centros hidroterápicos urbanos, para evitar todo tipo de publicidad engañosa a los clientes e indicar obligatoriamente las características de sus aguas (temperatura, pH, conductividad, elementos desinfectantes utilizados e incorporados al agua, así como, y esto es esencial, última fecha de cambio total del agua). Estos centros suelen decir a su clientela que el agua se está renovando constantemente, pero en realidad lo que hacen es sacarla del recipiente, tratarla, calentarla y volverla a introducir.

No es de extrañar el alto índice de patologías otorrinolaringológicas que con su uso se producen, tales como otitis, faringitis, así como otras oculares y dermatológicas. Sin embargo, sí que hay que admitir que efectos termoterápicos y mecanoterápicos se pueden conseguir en ambos tipos de establecimientos.