Aguas

 

La mayoría de los manantiales de aguas mineromedicinales en Aragón proceden de profundidades superiores a los dos mil metros. Es esta profundidad lo que explica dos de las características fundamentales de las aguas mineromedicinales: la estabilidad de sus propiedades químicas y la regularidad constante del caudal de afloramiento. Tal estabilidad química se explica por la lenta y continua impregnación durante años de las sustancias minerales de cada capa rocosa que atraviesa. La antigüedad explica también la regularidad del afloramiento. Son pues aguas cuya edad de origen puede remontarse varios cientos de miles de años.

En Aragón nos encontramos con las siguientes tipologías de aguas minero-medicinales

- Aguas sulfatadas: la sales disueltas son principalmente sulfatos (SO4). La absorción de azufre bivalente a través de la piel produce un enriquecimiento del mismo en las estructuras articulares, mejora la vascularización interviniendo en procesos de oxidación-reducción y forzando el tropismo tisular. Su mineralización es elevada y su sabor amargo. Suelen ser utilizadas para el tratamiento de afecciones de la piel como psoriasis, eczemas, dermatitis, etc, afecciones respiratorias,  afecciones biliares, laxantes, diuréticas, en alteraciones intestinales y gastritis.

- Aguas Cloruradas: Sus sales principales son cloruros (Cl). Suelen provenir de una circulación profunda por las capas de sal de períodos geológicos muy antiguos. Aumentan las defensas de la piel y se utilizan en alteraciones ginecológicas, lesiones musculares, traumatismo óseo y como estimuladoras de la función gástrica, hepática y biliar.

- Aguas bicarbonatadas: Presentan en su composición bicarbonatos que pueden ser cálcicos o sódicos. Las aguas bicarbonatadas cálcicas tienen una agradable ingestión y se utilizan en procesos digestivos. La mayor parte de las aguas embotelladas son bicarbonatadas cálcicas y su origen procede de la penetración de las aguas por capas de rocas sedimentarias con una alta proporción de caliza. Las bicarbonatadas sódicas tienen un origen distinto. Están relacionadas con fenómenos volcánicos recientes y presentan frecuentemente gas carbónico en su composición, el cual le confiere ese paladar singular. Se emplean también como agua de mesa y se utilizan en afecciones gástricas, hepáticas y renales.

- Aguas Ferruginosas: Tienen alto contenido en hierro, fruto de la penetración de las aguas por terrenos que presentan vetas, filones o manchas de rocas ricas en este mineral. Están indicadas en casos de anemia, trastornos del crecimiento, obesidad y regímenes de adelgazamiento.

- Aguas Radiactivas: Son poco frecuentes. Proceden de zonas muy profundas en contacto con materiales geológicos muy antiguos, generalmente intrusivos. Los componentes de litio, cobalto, níquel, radio, etc, en cantidades muy pequeñas, están indicados en tratamientos para combatir el estrés, la ansiedad, la depresión y alteraciones nerviosas. También para artropatías reumáticas, afecciones musculares, afecciones ginecológicas no tuberculosas ni tumorales, dermatosis (eczemas, psoriasis). Favorecen la producción de hormonas de la corteza suprarrenal y las gónadas.

Las aguas minero-medicinales no se presentan casi nunca en estado puro, sino que se encuentran mezcladas, en distinta proporción de varios de estos grupos. Ello explica su acción polivalente ante diversos tipos de problemas de salud. Otro factor para entender la globalidad de los efectos beneficiosos sobre la salud es la climatología y el entorno que rodea a los balnearios en Aragón. Los que están ubicados en zonas de montaña, tienen clima tónico y estimulante, indicado principalmente para afecciones respiratorias, pero no son recomendables para personas con patología cardiaca.

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